Las hermanas Prisca y Marieva tocan el piano (a cuatro manos) en Canadá

 Escrito por: Simón Villamizar. Revista Exclusiva. 4 de junio 2018

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La primera vez que tocaron juntas fue en 2010. En el Centro Cultural BOD. Prisca Dávila lo recuerda como si fuera ayer: estaba sentada frente a su piano. Su hermana Marieva, seis años menor, frente a otro. Y juntas interpretaron piezas propias y del cancionero popular latinoamericano.

Dos pianos, dos hermanas”, dice Prisca que se llamó el concierto, que fue un verdadero éxito, acaso por la particularidad de la dupla: dos hermanas, ambas pianistas, compositoras, y arreglistas. Tanto que meses después decidieron grabar un disco juntas y bautizarlo de manera muy similar (Un piano, dos hermanas).

El asunto es que, desde entonces, y de cuando en cuando, Prisca y Marieva se suben juntas al escenario para conjugar su música. Y no importa que Marieva viva ahora en Canadá, porque ni siquiera la distancia ha sido impedimento.

El viernes 8 de junio, a las 7:30 p.m., por ejemplo, las hermanas Dávila presentarán su proyecto Un piano, dos hermanas, en el LulaWorld Festival, que se realiza en la ciudad de Toronto. El  domingo 17 de junio, a las 6:00pm., actuarán en el Bocadillo Bistro de la ciudad de Montreal. Y el domingo 24 de junio a las 3:00 pm actuarán en el Ottawa Perez Hall,  Room 121, de la ciudad de Ottawa.

En los tres conciertos, apunta Prisca, unirán sus talentos en el piano, pero también el canto y baile –Marieva mostrará su faceta como bailaora-, para crear una mágica fusión de la música venezolana, latinoamericana, clásica, jazz y flamenco. Y en los tres conciertos, agrega, interpretarán piezas de sus discos Un piano, dos hermanas y Travesía. Canciones de Latinoamérica (2017), entre las que está un pajarillo con bulería y un merengue caraqueño compuesto por Prisca.

“La idea de tocar piano juntas surgió en 2010, después de que Marieva publicó su primer disco como solista”, hace memoria Prisca. “Y aunque en ese concierto de BOD pudimos contar con dos pianos, luego se hizo complicadísimo por cuestiones de logística, así que comenzamos a tocar juntas en un mismo instrumento. Es súper complicado, porque a mí me corresponde una parte del piano, a ella le corresponde la otra, y las dos tenemos que sonar como un pianista repotenciado. Al principio nos daba mucha risa, porque es como si una usurpara el espacio de la otra, pero luego nos fuimos acoplando y hallando puntos de encuentro”, opina Prisca, quien no tiene sino elogios para lo que están por llevar a cabo en Canadá.

“Presentar el concierto Un piano, dos hermanas en Canadá es muy importante para nosotras. De hecho, es la primera vez que tocaremos en Ottawa, en Montreal y en el Festival  Lulaworld de Toronto, lo que implica una excelente oportunidad  para promocionar nuestra música en nuevas latitudes”.

Y todo en familia, pues el padre de ambas, Eduardo Dávila, las acompañará en el saxofón y en la flauta. Mientras que en el concierto de Toronto se sumará el destacado percusionista colombiano Juan Carlos Medrano.